Las colecciones se enfocan cada vez más en materiales reciclados y procesos de producción éticos, a medida que los consumidores exigen un menor impacto ambiental de las marcas. La moda lenta está ganando protagonismo, buscando calidad y durabilidad por encima de la cantidad.
Las prendas de estilo futurista, con detalles tecnológicos como telas inteligentes y accesorios interactivos, también están marcando tendencia. La ropa que se adapta a las condiciones del clima o incluso a las emociones de quien la usa podría convertirse en algo común en los próximos años.
La nostalgia sigue siendo un motor importante de las tendencias, con un regreso a estilos de los 90 y principios de los 2000. Esto se refleja en el uso de colores neón, pantalones anchos y logotipos grandes, junto con un toque más moderno y minimalista.
A pesar de la evolución constante de las tendencias, la moda inclusiva y diversa continúa siendo un eje central. Las marcas están ampliando sus colecciones para todos los tamaños y tipos de cuerpo, buscando una representación más fiel de la realidad.










