Desde pequeño, su imaginación transformaba simples alambres retorcidos en pequeños tesoros. Lo que comenzó como un juego infantil en su barrio del conurbano se convirtió, con los años, en una pasión y un oficio que lo llevaría a alcanzar reconocimiento internacional.
Marcelo Toledo creció rodeado de antigüedades y materiales en desuso, influenciado por el negocio de su abuelo en Escobar. Desde niño, recorría casas a punto de ser demolidas, donde descubría puertas antiguas, vitrales y bronces labrados. Entre escombros y objetos olvidados, encontró sus primeros juguetes en alambres retorcidos y herramientas viejas, sin imaginar que ese juego se convertiría en su vocación y, más tarde, en un arte reconocido a nivel mundial.
Ya en su juventud, decidió probar suerte en Buenos Aires y comenzó vendiendo sus primeras piezas en un puesto en Caminito. Su fascinación por los metales lo llevó a experimentar con collares rotos y pulseras quebradas, restaurándolos y dándoles nueva vida. Con el tiempo, consolidó su carrera en San Telmo, donde instaló su taller en el Palacio de los Nobleza Piccardo. Su gran oportunidad llegó cuando la Fragata Libertad exhibió su obra en Nueva York, y poco después recibió encargos para figuras como el príncipe Carlos y la reina Isabel II.
Uno de sus mayores hitos fue su trabajo inspirado en Eva Perón, lo que le permitió llevar su arte a exposiciones internacionales en Shanghái, Nueva York y Moscú. Su talento fue solicitado en Broadway para diseñar las joyas del musical «Evita». Aunque inicialmente dudó por la connotación política del personaje, entendió que Evita trascendía la política y representaba un ícono de moda y poder femenino.
A lo largo de su carrera, Toledo evolucionó de la joyería a la escultura monumental, creando obras de gran escala con nuevas tecnologías, como inteligencia artificial. Durante la pandemia, impulsó un proyecto colectivo donde cientos de personas tejieron piezas en celeste y blanco, uniendo el arte y la identidad argentina. Este trabajo le valió el reconocimiento como personaje destacado de la cultura. Hoy, sigue proyectando obras de gran envergadura, convencido de que su mejor creación aún está por venir.










