En los distintos municipios del Conurbano, la mayoría de los comercios de barrio abrieron sus puertas con normalidad, a pesar del contexto de paro. Sin embargo, el movimiento en zonas céntricas, como peatonales y centros comerciales, se mantiene bajo, con menos circulación de lo habitual.
En distintos centros comerciales del Conurbano bonaerense, el ambiente se siente similar al de un sábado. Así lo perciben los propios comerciantes, que abrieron la mayoría de los negocios, aunque en muchos casos lo hicieron más tarde de lo habitual para un día laboral. En lugares como Puente Saavedra, en Vicente López, la circulación fue considerable gracias al funcionamiento casi normal de los colectivos, lo que mantuvo una actividad aceptable en la zona del centro de trasbordo de avenida Maipú y sus alrededores.
En contraste, la estación de Lanús mostró menor presencia de personas, aunque los locales estaban en su mayoría abiertos. Se notó un aumento de transeúntes en zonas cercanas como Remedios de Escalada, donde varias personas optaron por caminar largas distancias o moverse en bicicleta. Situaciones similares se replicaron en otros puntos del Conurbano, como la peatonal Mitre de San Martín y el centro de Caseros, en Tres de Febrero, donde el número de peatones fue bajo, pero el transporte público, aunque limitado, funcionó lo suficiente como para sostener algo de movimiento en las calles.
A pesar de la actividad parcial, muchas voces expresaron su malestar por el paro convocado por la CGT, que en su discurso buscaba visibilizar la situación crítica de los jubilados. Sin embargo, varios vecinos criticaron duramente a los líderes sindicales, acusándolos de perpetuarse en el poder sin representar realmente a los trabajadores. En Tigre, como en otros distritos del norte del Gran Buenos Aires, la baja afluencia de personas también fue notable en avenidas comerciales como Cazón, donde si bien los negocios abrieron, la ausencia del servicio ferroviario se hizo sentir en la poca circulación de clientes.










