Por decisión unánime, un jurado popular declaró culpable a un pastor evangélico de 66 años por los abusos sexuales cometidos contra siete jóvenes. Los hechos ocurrieron en una iglesia ubicada en Villa Centenario, en el partido de Lomas de Zamora, donde el acusado ejercía como líder religioso.
Un pastor evangélico de 66 años fue hallado culpable por un jurado popular de abusar sexualmente de siete jóvenes en una iglesia que él dirigía en Villa Centenario, Lomas de Zamora, entre 2004 y 2017. La sentencia fue unánime, y en los próximos días se llevará a cabo una audiencia para determinar la pena correspondiente. Un juez del Tribunal Oral en lo Criminal 9 de Lomas de Zamora será el encargado de establecer la condena final, tras dos días de juicio, durante los cuales la fiscal Marcela Dimundo presentó la acusación.
La investigación comenzó en 2022 con la denuncia de las primeras cuatro víctimas. Después de que el caso se hiciera público, otras tres personas se sumaron a las acusaciones. La fiscal Marcela Juan, a cargo de la UFI 16 de Lomas de Zamora, lideró la investigación. Según los testimonios de las víctimas, Romero utilizaba amenazas de maldiciones o accidentes para obligarlas a someterse a los abusos, además de aprovecharse de sus momentos de angustia. Los jurados declararon culpable al pastor en cinco casos de “abuso sexual gravemente ultrajante”, debido a la duración de los abusos y su posición como ministro de culto. En otro caso, se sumó el agravante de “daño psíquico”, mientras que en el séptimo se consideró que se trató de “abuso sexual con acceso carnal”.
En uno de los casos, el pastor creó un falso “ritual” con el objetivo de hacerle creer a una de las víctimas que quedaría embarazada, manipulación que consistió en manosear su cuerpo. En ese caso, Romero se aprovechó de la desesperación de una pareja por concebir un hijo. La víctima recordó que en 2015, el pastor le aseguró que, gracias a sus “poderes”, quedaría embarazada. Tras citarla a su oficina fuera del horario habitual, la hizo desnudarse bajo la excusa de realizar un ritual para lograr el embarazo, abusando de ella mientras la mujer sufría.
Desde ese momento hasta 2017, la víctima relató que el pastor la hostigaba, pidiéndole que lo visitara sola y le advirtiera que no contara a nadie lo que había ocurrido. Cuando la mujer intentó escapar durante un nuevo abuso, Romero la amenazó con una maldición. En los otros casos, incluido uno en el que la víctima era menor de edad, el modus operandi del pastor fue similar: las convencía de ir al templo fuera del horario de culto y las manoseaba, alegando que las estaba liberando de maldiciones.










