Durante la jornada de este martes, apenas unas pocas líneas de colectivos lograron circular en el conurbano, evidenciando el impacto de la medida tomada por la UTA. La huelga fue decidida de manera tajante por el gremio, lo que generó serias complicaciones para los usuarios del transporte público en la región.
Luego de que fracasara la última negociación salarial entre la Unión Tranviarios Automotor (UTA), el Gobierno y las cámaras empresarias, se implementó un nuevo paro de colectivos que afecta a más de 15 millones de personas en todo el país, interrumpiendo los servicios en varias provincias. La medida de fuerza se lleva a cabo como parte de la exigencia de un salario básico de 1.700.000 pesos para los choferes.
El paro suspendió la circulación de las 103 líneas de jurisdicción nacional que operan en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), así como las 31 líneas que cubren la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y las 102 que sirven a la provincia de Buenos Aires. La protesta ha dejado una marcada ausencia de colectivos en las calles, incrementando la circulación de autos y motos como alternativa de transporte.
A pesar de la medida de fuerza, algunas líneas se mantienen operativas. Entre ellas se encuentran aquellas de la UCRA, como las de las empresas Dota, Yitos S.A. y Autobuses Buenos Aires. Además, circulan varias líneas específicas, como la 277, 540, 542, 543, 544, 548, 541, 561, 562, 549, 550, 551, 552 A y B, y 553, además de las líneas de la empresa San Vicente (435 y 51).










