La Policía de la Ciudad lideró una exhaustiva investigación que resultó en la recuperación de siete vehículos robados, tras un operativo minucioso que permitió dar con los automóviles en cuestión. Gracias al trabajo coordinado de los efectivos, se logró desbaratar una red de robo y distribución de vehículos de alta gama.
A la 1:10 de la madrugada, Sergio Gabriel N., un vecino del barrio porteño de Versalles, escuchó ruidos en la calle y al asomarse por la ventana descubrió con sorpresa que le habían robado su camioneta Toyota Hilux negra. Al revisar las cámaras de seguridad de su casa, pudo ver cómo dos delincuentes, utilizando inhibidores o sistemas de clonación de llaves, lograron abrir el vehículo, encenderlo y escapar rápidamente. El robo fue rápido y efectivo, sin que los delincuentes encontraran obstáculos en su plan.
Este robo no fue un caso aislado, ya que en los últimos días se registraron al menos otros cinco robos similares de camionetas Toyota en diferentes barrios porteños como Núñez, Villa Urquiza y Villa General Mitre. Tras realizar una serie de allanamientos entre el miércoles y la madrugada del jueves, la Policía de la Ciudad, junto con la Policía bonaerense, logró recuperar siete camionetas robadas, la mayoría de ellas sustraídas en una ola de robos que comenzó el sábado anterior en Núñez.
En uno de los allanamientos, realizado en el barrio Santa Marta, en Tristán Suárez, se recuperaron tres Toyota Hilux robadas, mientras que un sospechoso fue detenido y acusado de robo agravado y encubrimiento. Las investigaciones también permitieron identificar el recorrido de los ladrones, gracias al análisis de las cámaras de seguridad y al sistema de rastreo satelital de uno de los vehículos robados. Además, en el allanamiento, la policía descubrió un Fiat Argo blanco que había sido robado meses atrás y que se utilizaba como vehículo de apoyo durante los robos de las camionetas.
En el operativo también se incautaron herramientas utilizadas para clonar llaves, como un escáner y un dispositivo adaptador que permite copiar llaves “vírgenes” y programarlas para vehículos. Los investigadores concluyeron que el lugar allanado en Ezeiza servía como un centro de preparación donde se alteraban los vehículos robados, cambiando sus chapas patentes y modificando sus identificaciones, antes de ser vendidos, posiblemente en el mercado de Paraguay. La policía continúa con la investigación para desbaratar la banda detrás de estos robos, y aunque por el momento solo hay un detenido, se están llevando a cabo más operativos para capturar a los demás miembros de la organización.










