Las acusaciones contra La Libertad Avanza no solo incluyen aportes forzados, sino también manejos irregulares en compras públicas. Según detalló Bonavitta, desde que el gobierno libertario asumió, se realizaron adquisiciones directas sin licitación, como la compra de pañales para el PAMI, esquivando los controles habituales.
Las denuncias apuntan a que estos mecanismos reproducen las viejas prácticas de la política tradicional, donde se prioriza la discrecionalidad por sobre la transparencia. Incluso, en organismos como ANSES y PAMI, empleados aseguran haber sido presionados para realizar aportes económicos con el argumento de “sostener las actividades del espacio”.
La periodista remarcó la decepción de muchos seguidores libertarios: “Debe haber algún militante de La Libertad Avanza que puso plata porque tenía esperanza de que la cosa sea diferente, pero hoy se da cuenta de que no es así”.
Para un movimiento que prometía terminar con la corrupción y la casta, los escándalos internos empiezan a mostrar otra realidad: los mismos vicios que decían combatir, ahora en versión libertaria.










