El piloto argentino no logró capitalizar su prometedor ritmo tras una mala salida y problemas en boxes que lo relegaron en el Gran Premio de Hungría. A pesar de todo, sumó experiencia en una carrera caótica.
Franco Colapinto vivió una jornada complicada en el Gran Premio de Hungría de Fórmula 1, donde finalizó en la 18ª posición tras una carrera marcada por errores clave que condicionaron sus chances de pelear más arriba. El joven argentino, que había mostrado un ritmo competitivo en los entrenamientos, no pudo consolidar ese potencial en una competencia atravesada por contratiempos.
La primera dificultad llegó desde el semáforo: una mala largada lo hizo perder posiciones en los metros iniciales. Pero el golpe más duro vino en las paradas en boxes, donde sufrió dos detenciones accidentadas que le hicieron perder un tiempo valiosísimo. Uno de los ingresos fue particularmente lento por un inconveniente con la tuerca de una de las ruedas, mientras que el segundo estuvo mal coordinado por el equipo.
Colapinto intentó recuperar terreno con una estrategia agresiva, pero el trazado de Hungaroring, estrecho y de pocos puntos de sobrepaso, no le dio margen. A pesar del resultado, el piloto se mostró sereno al bajar del auto y aseguró que lo vivido le servirá para seguir aprendiendo en su camino en la categoría reina del automovilismo.
“Fue una carrera muy difícil. No salió nada como esperábamos, pero esto también es parte del proceso”, declaró tras bajarse del monoplaza. Con tan solo 21 años, Colapinto sigue acumulando kilómetros y enseñanzas en la máxima categoría, mientras Argentina sigue ilusionada con su evolución.
El próximo desafío será en Bélgica, donde buscará revancha y, sobre todo, un fin de semana sin sobresaltos.










