Así lo adelantó el secretario de Finanzas, Pablo Quirno, a través de las redes sociales. Se da luego de dos meses de volatilidad y un día después de una brusca suba del dólar. De esta forma viola su propia regla autoimpuesta y de caracter libertario de no meterse en el mercado de cambio.
La nueva medida para intentar terminar con la volatilidad cambiaria y de tasas en pesos supone un abandono, aunque sea temporal, del esquema de bandas de flotación que es parte del programa acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) ya que, en ese marco, el Gobierno -o el Banco Central, en todo caso- no podía vender dólares hasta que la divisa tocara el techo de la banda, hoy en torno a los $1.470 por dólar.
Con esta decisión, el Gobierno busca enviar una señal de control y estabilidad al mercado en un momento crítico, aunque a costa de poner en tensión su propio discurso y los compromisos asumidos con el FMI. El desafío ahora será demostrar si esta intervención puntual logra calmar las expectativas o si abre un nuevo frente de incertidumbre sobre la consistencia del programa económico.










