El Gobierno argentino volvió a recurrir a financiamiento externo para sostener sus reservas.
Según confirmó el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, el Banco Central activó un primer tramo del swap de monedas con Estados Unidos por un monto total de US$ 20 mil millones, aunque sin detallar los términos del acuerdo ni las condiciones de devolución.
El propio funcionario norteamericano fue explícito: “Le prestamos dinero a un gobierno para estabilizarlo durante una elección y ganamos dinero”. Mientras tanto, el ministro de Economía, Luis Caputo, evitó responder preguntas sobre el tema, alegando “acuerdos de confidencialidad”.
Economistas advierten que este mecanismo aumenta la dependencia financiera del país y refuerza una estrategia de endeudamiento encubierto para sostener la estabilidad cambiaria en el corto plazo.
Lejos de un plan productivo o de fortalecimiento del peso, el swap con Washington marca una nueva etapa de subordinación monetaria: Argentina vuelve a sostener su economía con deuda en dólares, mientras el salario y la actividad interna siguen en caída.










