La canasta básica volvió a dispararse: en octubre, una familia tipo necesitó más de $1,2 millones para no ser considerada pobre, informó el INDEC. La suba mensual fue del 3,1%, mientras que la inflación del mes avanzó 2,3% y llegó al 31,3% interanual. En un contexto de salarios estancados y servicios cada vez más caros, el deterioro del poder adquisitivo se profundiza sin respuestas oficiales.
Transporte fue la división con mayor aumento (3,5%), lo que refleja un encarecimiento sostenido de la movilidad urbana y laboral. Recreación, cultura y equipamiento del hogar registraron los incrementos más bajos (1,6%), aunque siguen fuera del alcance para amplios sectores. La economía no encuentra piso y la pobreza golpea cada vez más fuerte mientras el Gobierno se aferra a un plan de estabilización que no logra llegar al bolsillo real de la población.










