En su exposición ante la UIA, Caputo aseguró que “hay que graduarse primero antes de flotar libremente” y pidió “no agrandarse” al discutir la política cambiaria. Las declaraciones, lejos de transmitir calma, evidenciaron que el Gobierno no tiene un plan claro para resolver la falta de reservas ni para brindar previsibilidad al sector productivo.
Los empresarios esperaban señales sobre financiamiento, importaciones y costos, pero recibieron advertencias ambiguas y un llamado a moderar expectativas. En un contexto de caída del consumo y parálisis en varios rubros, la frase del ministro se leyó como un nuevo gesto de desconexión respecto del deterioro industrial. La incertidumbre persiste y la gestión económica sigue sin ofrecer respuestas estructurales.










