Los precios de la carne registran nuevos aumentos hacia fin de año y acumulan subas relevantes en las últimas semanas. La combinación de menor oferta ganadera y una demanda externa más activa genera tensión en el mercado interno. El fenómeno impacta directamente en la inflación de alimentos, que ya muestra variaciones superiores a las del mes previo.
A esta dinámica se suman ajustes en otros productos esenciales, lo que encarece el costo de la canasta básica en el tramo final del año. Economistas señalan que la presión sobre los alimentos podría sostenerse si la brecha entre producción y consumo no se estabiliza. Comerciantes observan que el traslado al mostrador se acelera, marcando un escenario desafiante para los hogares.










