El Gobierno confirmó que a partir de enero entrará en vigencia un nuevo sistema de subsidios a la energía, que reemplaza la segmentación por niveles socioeconómicos. Ahora habrá solo dos categorías de usuarios: los que reciben ayuda estatal y los que pagan tarifa plena.
Las bonificaciones dejarán de aplicarse durante todo el año y se concentrarán en los meses de mayor consumo, lo que implicará facturas más altas para la mayoría de los hogares. La resolución publicada por la Secretaría de Energía anticipa una corrección gradual para usuarios residenciales de electricidad, gas y garrafas.
El ajuste se suma a los aumentos de diciembre en distribución eléctrica y gasífera, y a los mayores costos en transporte del AMBA. En el caso del subte, el alza responde al mecanismo de revisión tarifaria automática.
Con una economía que aún no consolida el repunte y salarios que corren detrás, el impacto del ajuste en servicios será uno de los temas más sensibles del verano. Analistas prevén que la presión tarifaria condicionará expectativas inflacionarias y negociaciones paritarias.










