El gobernador bonaerense Axel Kicillof quiere que la discusión por el endeudamiento provincial termine hoy mismo. Para eso, el oficialismo apura negociaciones de última hora en la Cámara de Diputados para conseguir los dos tercios necesarios que permitan aprobar la Ley de Financiamiento para 2026, que habilita la toma de deuda externa por 3685 millones de dólares. A diferencia del Presupuesto y la Ley Fiscal, este proyecto exige una mayoría agravada, lo que obligó al peronismo a salir a buscar aliados.
En la cuenta oficialista, si los 37 diputados peronistas votan a favor y se suman los 15 radicales, los tres de la Coalición Cívica, los tres de Nuevos Aires y los seis libertarios dialoguistas de Unión y Libertad, se llegaría a 64 votos, dos por encima del “número mágico” de 62 escaños que equivalen a los dos tercios del total de la Cámara. Ese apoyo amplio se apalanca en compromisos políticos, como lugares en el directorio del Banco Provincia y otros organismos, y permitiría prescindir de los votos del PRO.
La tensión también atraviesa a la oposición. Dentro del PRO hay diferencias entre el sector alineado con Diego Santilli, más reacio a acompañar, y el que responde a Cristian Ritondo, más dispuesto a negociar. Desde La Libertad Avanza, el presidente partidario bonaerense, Sebastián Pareja, ya calificó el proyecto como una “locura” y advirtió que sería un “baldazo de agua fría” que el PRO lo apoye. Como plan B, el oficialismo baraja la posibilidad de bajar el umbral necesario mediante ausencias opositoras: si disminuye el número de presentes, los dos tercios se alcanzarían con menos votos afirmativos.










