María Lorena Villaverde, senadora electa por Río Negro de La Libertad Avanza, arrastra un derrotero judicial en Estados Unidos que hoy condiciona su desembarco en la Cámara alta. Fue detenida en Florida en 2002, acusada de traficar más de 400 gramos de cocaína junto al colombiano Fabio Restrepo y el cubano Jesús Ferrer. A los 28 años, viviendo en el condado de Miami y trabajando en una boutique de Miami Beach, terminó enfrentando dos cargos federales: venta y distribución de drogas ilícitas, y conspiración para distribuir narcóticos, con una pena máxima de 20 años.
Tras un juicio oral ante un jurado, Villaverde fue hallada culpable de ambos cargos el 18 de octubre de 2002 y enviada a una prisión federal bajo custodia del US Marshals Service. Semanas después logró que se anulara la condena y se ordenara un nuevo juicio, aunque el pedido de recuperar la libertad bajo fianza fue rechazado en primera instancia. Más tarde obtuvo la excarcelación, pero incumplió las condiciones de su libertad vigilada, por lo que en marzo de 2003 se emitió una nueva orden de arresto en su contra.
Mientras Restrepo y Ferrer fueron condenados y cumplieron penas efectivas en cárceles federales, Villaverde regresó a la Argentina en una fecha imprecisa y se asentó primero en Tigre, donde luego atravesó un conflictivo divorcio, y más tarde en Río Negro. Su vínculo con figuras investigadas por narcotráfico, como Federico “Fred” Machado, y la falta de explicaciones claras sobre su expediente en Estados Unidos alimentan hoy la presión política para bloquear su jura como senadora. La causa “USA v. Restrepo, et al” se cerró recién en 2017 por el tiempo transcurrido sin avances, y las evidencias vinculadas a Villaverde fueron destruidas en 2019.










