La Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ) encendió las alarmas a semanas de las Fiestas y describió la situación del sector como “crítica”. Según un informe reciente, el consumo en jugueterías de cercanía, cadenas y supermercados sigue sin mostrar señales de recuperación, mientras se registra un fuerte aumento de las importaciones, las compras puerta a puerta y el contrabando. Para las empresas nacionales, el combo es explosivo: caída de ventas con un mercado inundado de productos externos.
La apertura importadora se profundizó con la decisión del gobierno de Javier Milei de reducir del 35% al 20% los aranceles de importación de 14 categorías de juguetes, con el argumento de aumentar la competencia y bajar los precios locales. Entre enero y octubre, las importaciones alcanzaron 91,3 millones de dólares y 17,5 millones de kilos, lo que implica un salto interanual del 59,5% en valores y del 94% en volumen. Los productos de origen chino concentran el 85,7% del valor y el 94,4% del volumen, con un 52% del total en artículos de menos de 3 dólares por kilo.
“En un año pasamos de 199 a 530 importadores y de 9 a 17,5 millones de kilos importados, con el consumo en caída. Una avalancha sin precedentes”, advirtió el presidente de la CAIJ, Matías Furió. La entidad remarca que la industria local puede competir en calidad, diseño y seguridad, pero enfrenta una desventaja estructural frente a China, donde los costos laborales, ambientales y energéticos son mucho más bajos. En ese contexto, reclama medidas urgentes: más controles en frontera, trazabilidad, fiscalización de comercios físicos y canales online, y reglas que garanticen una competencia equitativa con los importadores formales.










