El Gobierno oficializó un nuevo recorte en las retenciones a las exportaciones de granos, una medida que apunta a dinamizar la cosecha y mejorar el ingreso de dólares. Los cambios alcanzan a los principales cultivos y complementan rebajas previas.
La decisión se da en un contexto de reservas debilitadas y mayor demanda de divisas. La Casa Rosada apuesta a que el campo acelere sus ventas y contribuya a aliviar la tensión financiera.
Analistas advierten que, si bien la baja puede impulsar exportaciones, implica menos ingresos fiscales y llega en un momento delicado de la economía. También remarcan que el impacto dependerá del clima, los precios internacionales y la respuesta del sector.










