El Ejecutivo intensificó las negociaciones legislativas para avanzar con su agenda, pero decidió no convocar a los cuatro gobernadores alineados con el kirchnerismo.
La estrategia apunta a consolidar acuerdos con sectores considerados más dialoguistas, evitando interlocutores que el oficialismo considera cerrados al consenso.
La exclusión reaviva la grieta política y anticipa un escenario de confrontación en el Congreso, especialmente en debates sensibles.
Mientras tanto, el Gobierno apuesta a reunir los votos necesarios sin abrir nuevas mesas de negociación.










