El empleo formal continúa en descenso y los datos muestran que ni Vaca Muerta ni el desarrollo del litio logran revertir la tendencia general. Según cifras oficiales, el empleo en petróleo y minería se ubica hoy por debajo de los niveles de 2023.
Especialistas explican que el crecimiento en yacimientos no convencionales no compensa las pérdidas en cuencas maduras. En paralelo, la minería no metalífera sufre el impacto directo de la crisis de la construcción.
El resultado es una destrucción neta de empleo formal en sectores estratégicos. La situación preocupa porque limita el efecto derrame que estos sectores suelen tener sobre las economías regionales.
El deterioro del empleo se suma a un contexto de bajo nivel de actividad industrial. El desafío para la economía es evitar que la caída se profundice en 2026.










