Durante la madrugada del 31 de diciembre, un masivo corte de energía afectó a más de un millón de hogares de la zona sur de la Ciudad de Buenos Aires y del conurbano bonaerense. La falla se originó en un interruptor de la Subestación Bosques, operada por Edesur, empresa que brinda servicio a más de dos millones y medio de usuarios en el área.
Según informó el ENRE, hasta el día siguiente del corte aún quedaban más de 13 mil usuarios sin suministro eléctrico, cifra que luego se redujo pero que evidenció la magnitud del colapso. El apagón se produjo en un contexto de alta demanda energética, en plena ola de calor.
El episodio reavivó las críticas sobre la calidad del servicio y la falta de inversiones en la red eléctrica. Vecinos y asociaciones de usuarios volvieron a reclamar sanciones y controles más estrictos, mientras crece la presión para revisar el desempeño de las concesionarias.










