El costo de los alimentos para los sectores más vulnerables experimentó un duro golpe en enero, cuando la Canasta Básica Alimentaria (CBA) aumentó un 5,8% respecto al mes anterior. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), este incremento casi duplica la inflación general, que fue del 2,9%, afectando severamente a quienes destinan la totalidad de sus ingresos a la comida. Por otra parte, la Canasta Básica Total (CBT), que incluye servicios básicos y transporte para no ser considerado pobre, subió un 3,9% en el mismo período. El desfasaje entre los precios de los alimentos y el índice general de precios al consumidor marca una tendencia preocupante.
En la comparación interanual, la canasta que mide la indigencia acumuló una suba del 37,6%, mientras que la canasta de pobreza alcanzó un 31,6% en los últimos doce meses. Estos porcentajes reflejan que, aunque el índice general de precios parece moderarse, los productos esenciales siguen subiendo a un ritmo mucho más acelerado. Para una familia tipo, alcanzar estos niveles de ingreso se vuelve una tarea cada vez más difícil en un contexto de salarios rezagados. El reporte del organismo estadístico nacional pone de manifiesto la urgencia de atender la brecha entre los precios de la góndola y el bolsillo de los ciudadanos.










