El gobernador Axel Kicillof también cargó contra el ministro de Economía, Luis Caputo, a quien calificó de “indignante” y cuestionó por su falta de compromiso con la producción local.
“Nunca usó una pilcha argentina”, disparó, y reclamó que el funcionario trabaje para que la industria nacional sea “eficiente y barata” en lugar de cuestionarla.
Kicillof vinculó el cierre de empresas con lo que definió como un esquema económico regresivo.
Según su diagnóstico, el mayor riesgo es la erosión de la clase media, uno de los rasgos distintivos históricos del país en comparación con el resto de América Latina.










