La Unión Industrial Argentina (UIA) difundió un nuevo informe sobre el estado de la actividad manufacturera que revela un escenario complejo para el sector. Según el Monitor de Desempeño Industrial (MDI), la producción y las ventas registraron una caída generalizada en el comienzo de 2026, afectando tanto a grandes empresas como a pequeñas y medianas industrias.
El indicador elaborado por la entidad empresaria se ubicó en 36,5 puntos durante enero, lo que representa una baja de 5,6 puntos respecto al mismo mes del año pasado. En la metodología del índice, los valores por debajo de 50 reflejan una contracción de la actividad, por lo que el dato confirma que el sector continúa atravesando una etapa de debilidad.
El relevamiento muestra que el 53,3% de las empresas industriales registró una disminución en su nivel de producción en comparación con el promedio del cuarto trimestre de 2025. Este dato refleja que la desaceleración no se limita a sectores puntuales, sino que atraviesa a buena parte del entramado productivo.
Además de la caída en la producción, las compañías reportaron dificultades en materia de ventas y perspectivas de crecimiento. Según el informe, muchas firmas enfrentan un escenario marcado por la debilidad del consumo interno, el aumento de los costos y la competencia de productos importados.
El informe se publicó pocos días después de que la UIA emitiera un comunicado crítico tras el discurso del presidente Javier Milei en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso. En ese mensaje institucional, la entidad empresaria pidió “respeto” hacia el sector industrial luego de las declaraciones del mandatario sobre el rol de la industria en la economía argentina.
Desde la organización señalaron que el sector manufacturero continúa siendo uno de los principales generadores de empleo y valor agregado en el país, por lo que advirtieron sobre la necesidad de políticas que permitan sostener la actividad productiva en un contexto económico desafiante.
Entre los factores que explican el deterioro del indicador industrial aparecen también las dificultades de financiamiento, la incertidumbre macroeconómica y los cambios en las condiciones del comercio exterior. En particular, varios sectores manufactureros alertaron sobre el impacto de la apertura de importaciones y la pérdida de competitividad frente a productos provenientes del exterior.
Las pequeñas y medianas empresas aparecen entre las más afectadas por este escenario. En muchos casos, las pymes cuentan con menor espalda financiera para afrontar períodos prolongados de caída en las ventas, lo que aumenta el riesgo de suspensiones, reducción de turnos o incluso cierres de plantas.
El informe de la UIA vuelve a poner en primer plano el debate sobre el rumbo de la política económica y su impacto en la estructura productiva del país. Mientras el Gobierno apuesta por un programa de reformas orientado a la liberalización de la economía, parte del sector industrial reclama medidas que permitan sostener la actividad y evitar un deterioro mayor del entramado productivo nacional.









