El resultado electoral en la provincia de Buenos Aires también tuvo repercusiones en el mundo empresario. Lucas Salim, referente del sector de la construcción, publicó en X un mensaje que rápidamente se viralizó en el que calificó al conurbano bonaerense como “una cloaca en todo sentido”, acusó a los votantes de vivir “de la teta del Estado socialista/kirchnerista” y los llamó “burros” y “brutos” por apoyar a dirigentes que “les roban en la cara”.
Las elecciones bonaerenses pusieron al distrito más poblado del país en el centro de la discusión. Con más de 14 millones de electores habilitados —el 71% concentrados en la Primera y la Tercera Sección Electoral— la provincia es el territorio más decisivo de cara a cualquier campaña presidencial. Esta vez, los resultados fueron categóricos: el peronismo, a través de Fuerza Patria, se impuso con el 47,25% frente al 33,72% de La Libertad Avanza.
El oficialismo provincial ganó en seis de las ocho secciones en disputa, con un 58% en la Tercera (54% a 28%) y más de 10 puntos de ventaja en la Primera. Solo en dos secciones menores La Libertad Avanza pudo imponerse, sin lograr consolidarse como fuerza política en la provincia.
En ese contexto, Salim redobló su postura con otro mensaje: “Le deseo a los bonaerenses 25% de inflación, desabastecimiento y más desnutrición infantil, así la próxima aprenden a votar”.
Las declaraciones generaron un fuerte impacto en el debate público. Mientras que algunos empresarios libertarios respaldaron su diagnóstico, otros las repudiaron por considerarlas clasistas y elitistas, en medio de un escenario económico y social frágil.
Más allá de la controversia, el resultado bonaerense volvió a poner en evidencia un hecho central en la política argentina: ningún proyecto nacional puede consolidarse sin apoyo sólido en el principal distrito electoral. El desafío para Milei será tender puentes con una provincia que, una vez más, marcó el pulso de la política nacional.









