La creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL) es uno de los aspectos más innovadores y debatidos de la reforma laboral. Se trata de un fondo específico para cubrir indemnizaciones en el sector privado, que funcionará como un patrimonio separado, inembargable y destinado exclusivamente al cumplimiento de obligaciones previstas en la Ley de Contrato de Trabajo N° 20.744.
Cada empleador deberá realizar una contribución mensual obligatoria del 3% de las remuneraciones base utilizadas para el cálculo de las contribuciones patronales al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). A cambio, las empresas alcanzadas accederán a una reducción de tres puntos porcentuales en esas contribuciones.
Los recursos del FAL podrán nutrirse no solo de los aportes obligatorios, sino también de rendimientos financieros, contribuciones voluntarias, donaciones y otros ingresos. El esquema prevé que los fondos sean canalizados a través de ARCA y que su administración pueda estar bajo la órbita regulatoria de la CNV.
Mientras el Gobierno sostiene que el mecanismo permitirá reducir la litigiosidad y dar mayor previsibilidad a las empresas, el debate continúa abierto sobre su efectividad real. El tiempo que una pequeña empresa necesitaría para acumular el monto suficiente y el impacto en la seguridad económica del trabajador despedido son dos de los interrogantes que marcarán la discusión en la Cámara de Diputados.









