La cantidad de pasajeros que utilizan colectivos en el AMBA registró una caída del 21% en el último año. El descenso refleja cambios en los hábitos de movilidad y el impacto de la situación económica. También evidencia una menor demanda del transporte público.
Entre los factores que explican la baja se encuentran el aumento de tarifas y la pérdida del poder adquisitivo. Muchos usuarios redujeron la frecuencia de viajes o buscaron alternativas. Esto repercute directamente en el sistema de transporte.
El descenso genera preocupación en el sector, tanto por su impacto económico como por sus implicancias sociales. Menos pasajeros implica menores ingresos para las empresas. A su vez, plantea interrogantes sobre el acceso al transporte.









