La relación entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner comienza a mostrar signos de recomposición. Tras meses de distancia, coincidieron en la necesidad de coordinar acciones. Un evento reciente funcionó como punto de encuentro inesperado.
El diálogo fue práctico y centrado en la organización. Funcionarios destacaron que se priorizó la gestión por sobre las diferencias políticas. Este gesto fue interpretado como un intento de distensión.
Aun así, la interna del peronismo sigue abierta. Existen tensiones por liderazgo y estrategia electoral. El acercamiento podría ser circunstancial o el inicio de una nueva etapa.









