La imagen del gobierno de Javier Milei registró una fuerte caída durante julio, en lo que distintas encuestas marcan como su peor momento desde la asunción. El descenso, cercano a los siete puntos, refleja un deterioro del respaldo social en medio de un contexto económico complejo. La tendencia coincide con un clima de creciente descontento en amplios sectores de la población.
Entre los factores que explican la baja aparecen el impacto del ajuste, la pérdida de poder adquisitivo y la persistencia de dificultades económicas cotidianas. Distintos relevamientos ya advertían que el humor social venía deteriorándose y que la desaprobación crecía de manera sostenida. En ese escenario, el Gobierno enfrenta mayores dificultades para sostener su narrativa de mejora económica.
El retroceso en la imagen pública también abre interrogantes sobre la estabilidad política del oficialismo en el mediano plazo. Aunque el presidente mantiene un núcleo duro de apoyo, la caída evidencia límites en su capacidad de ampliar consensos. La evolución de estos indicadores será clave para medir el impacto real de las políticas en la sociedad.









