La reforma electoral impulsada por el Gobierno llega al Congreso sin un acuerdo cerrado. La Casa Rosada quiere avanzar con la suspensión o eliminación de las PASO, pero necesita negociar con gobernadores y bloques aliados para reunir los votos que permitan convertir la iniciativa en ley.
El debate incluirá mucho más que las primarias. El proyecto contempla modificaciones sobre el financiamiento de los partidos, su personería, la publicidad electoral y el ingreso de aportes privados. El oficialismo pretende comenzar por los artículos que considera que tienen mayores posibilidades de generar acuerdos.
La falta de consenso se evidencia incluso entre sectores cercanos al Gobierno. El PRO todavía no respalda la eliminación de las PASO y algunos gobernadores utilizan su peso parlamentario para negociar. Con las elecciones cada vez más cerca, la reforma se convirtió en una disputa política además de legislativa.









