Patricia Walsh, histórica referente de la izquierda argentina y dirigente comprometida con la defensa de los derechos humanos, falleció este jueves a los 74 años. Su trayectoria política quedó especialmente ligada a la lucha contra la impunidad de los responsables de los crímenes cometidos durante la última dictadura cívico-militar.
En 2001 asumió como diputada nacional por Izquierda Unida y desde su banca impulsó la nulidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, que habían limitado el juzgamiento de los represores. El Congreso sancionó en 2003 la Ley 25.779, una decisión clave para avanzar en la reapertura de las causas por delitos de lesa humanidad.
Hija de Rodolfo Walsh y hermana de María Victoria, ambas víctimas de la represión dictatorial, mantuvo durante décadas una activa participación en los reclamos de memoria, verdad y justicia. Además de su labor parlamentaria, fue candidata presidencial en dos oportunidades, legisladora porteña y querellante en distintas causas judiciales vinculadas con el terrorismo de Estado.









